Aspectos a tener en cuenta en materia de seguridad láser

El láser es una tecnología muy popular hoy en día. Podemos ver diversos tipos de máquinas láser en distintos sectores. Se producen innovaciones y avances constantes a cada momento, y la potencia de salida de los láseres no deja de aumentar. Sin embargo, esto también puede ser motivo de preocupación, ya que los láseres pueden resultar perjudiciales para nuestros ojos. Es imprescindible informarnos adecuadamente sobre la seguridad en el uso del láser.

¿Cuáles son los riesgos de los láseres?

La potencia y la energía de salida del láser son muy elevadas en los procesos de soldadura y corte. Los láseres pulsados oscilan entre unos pocos julios y varios cientos de julios. Los equipos láser contienen entre miles y decenas de miles de voltios de alta tensión, lo que puede causar daños al cuerpo humano. Se debe prestar especial atención a las medidas de seguridad durante el procesamiento con láser. La protección se centra principalmente en los ojos y la piel. Además, hay que prestar atención a la prevención de incendios, descargas eléctricas, etc.

Máquina de marcado láser de mano Faser

Lesiones oculares.

Los láseres son más de una docena de órdenes de magnitud más brillantes que el sol y pueden causar graves daños en los ojos. La exposición directa del ojo a la luz láser puede provocar quemaduras en la retina debido al efecto de calentamiento del láser. En ocasiones, esto puede provocar ceguera instantánea, con consecuencias muy graves. Incluso los láseres de baja potencia pueden causar daños en el tejido del fondo de ojo debido a la focalización óptica del ojo humano.
Durante el procesamiento con láser, la superficie de la pieza refleja la luz láser. El daño causado por un reflejo intenso es similar al provocado por la irradiación directa. Los reflejos difusos pueden causar daños crónicos en los ojos, lo que puede provocar la pérdida de la visión y otras consecuencias. En el procesamiento con láser, nuestros ojos son el elemento que debemos proteger ante todo.

Lesiones cutáneas.

El láser irradia directamente la piel y puede provocar quemaduras. Especialmente tras la focalización, la densidad de potencia del láser es muy elevada, lo que puede causar quemaduras graves. La exposición prolongada a la radiación ultravioleta y a la reflexión difusa de infrarrojos puede provocar envejecimiento cutáneo, inflamación, cáncer de piel y otras lesiones.

Descarga eléctrica.

La exposición directa o el reflejo intenso del rayo láser pueden provocar que los materiales inflamables se incendien y dar lugar a un incendio. Además, el láser genera una tensión eléctrica que oscila entre miles y decenas de miles de voltios. Existe riesgo de descarga eléctrica.

Gases nocivos

En el trabajo con láser, el material, al someterse a un calentamiento intenso y a la evaporación, genera humos de diversos metales tóxicos. Con el calentamiento por láser de alta potencia, la formación de plasma produce ozono, que resulta perjudicial para el cuerpo humano.

Clasificación por láser

Los láseres se clasifican en cuatro niveles de seguridad. Cada nivel conlleva riesgos distintos para el cuerpo humano, y las normas de protección frente a los láseres también varían en función de cada nivel.

Nivel de seguridad del láser: l

Potencia del láser: menos de 0,5 milivatios, láser seguro. Un láser de clase I, en condiciones normales de uso, no supone ningún riesgo para la salud humana. No obstante, estos productos deben garantizar que su diseño impida que el personal entre en la zona de radiación láser durante el proceso de trabajo.

Nivel de seguridad del láser: II

Potencia del láser: 1 milivatio. Esta clase de láser es de baja potencia y emite luz visible. Las personas pueden protegerse parpadeando ante el reflejo de la luz intensa. Sin embargo, la exposición directa durante un tiempo demasiado prolongado puede suponer un peligro. Los láseres de segundo nivel deben llevar una señal de advertencia en la parte de salida del láser.

Nivel de seguridad del láser: III

El nivel 3 se subdivide a su vez en 3R y 3B

  1. Láser de nivel 3R, potencia del láser: De 1 milivatio a 5 milivatios, láser de clase 3R; al igual que en la clase 2, es necesario colocar una señal de advertencia en la salida del haz láser. Si la exposición es breve, el ojo humano actuará como protección frente al reflejo de la luz. Sin embargo, si el punto luminoso se concentra al entrar en el ojo humano, causará daños en el mismo.
  2. Láser de clase 3B, potencia del láser: 5 milivatios. Los láseres de clase 3B suelen llevar la indicación “Peligro”, aunque pueden causar daños oculares. Sin embargo, si el haz de luz no está enfocado, el riesgo de incendio o de quemaduras en la piel es menor; no obstante, se recomienda utilizar protección ocular al utilizar láseres de esta clase.

Nivel de seguridad del láser: Clase IV

Potencia del láser: 500 milivatios o más; un láser de este nivel es muy perjudicial para los ojos y la piel. Tanto la reflexión directa como la difusa pueden causar daños. Todos los equipos láser de clase IV deben llevar la señal de “Peligro”. Los láseres de clase IV también pueden dañar los materiales cercanos al láser e incendiar materiales combustibles. Al utilizar esta clase de láser, al igual que con la clase 3b, es obligatorio el uso de protección ocular.

¿En qué consisten las medidas de seguridad relacionadas con el láser?

  1. Equipo de soldadura láser para instalar señales de advertencia llamativas, como “peligro de láser”, “peligro de alta presión», «etc.». El kit debe incluir diversos dispositivos de protección.
  2. El sistema de trayectoria de la luz láser está totalmente recubierto de metal siempre que es posible para evitar la exposición directa.
  3. Si no puede encerrar completamente la trayectoria de la luz láser, elevará el haz por encima de la altura de la persona. Asegúrate de que el haz no incida en los ojos ni en la cabeza de la persona.
  4. La mesa de trabajo de la máquina láser también debe estar protegida con cristal para evitar el reflejo de la luz.
  5. La zona de soldadura láser debe estar vallada y protegida con mamparas, etc., para delimitar el área de trabajo y evitar que otras personas entren accidentalmente en la zona de peligro.

Además, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos en materia de protección personal:

  • Los operarios y el personal encargado del procesamiento en instalaciones con láser deben estar equipados con gafas de protección contra el láser y llevar monos blancos para reducir el impacto de los reflejos difusos.
  • Solo se debe permitir al personal con experiencia manejar el láser y realizar procesos con láser.
  • La zona de soldadura debe estar equipada con dispositivos de ventilación eficaces.

¿Cuáles son los elementos fundamentales de la seguridad con láser?

Responsable de seguridad láser (LSO)

Aunque la gran mayoría de los responsables de seguridad láser (LSO) trabajan solo a tiempo parcial, alguien debe encargarse de la seguridad láser. El LSO es la persona con la que cualquier inspector de las autoridades reguladoras solicitará reunirse y debe desempeñar todas las funciones propias de un LSO. Los mejores responsables de seguridad láser (LSO) son aquellos que ayudan a encontrar soluciones y formulan recomendaciones para facilitar el trabajo de los usuarios. Esto puede incluir mejores gafas de protección, equipos de inspección mejorados, opciones de recintos de protección, etc. Las responsabilidades clave del LSO son:

  1. garantizar que la formación en seguridad láser sea adecuada para el trabajo real con láser y los riesgos que conlleva
  2. ayudar a elegir las gafas protectoras contra el láser cuando sea necesario utilizarlas
  3. analizar los riesgos y comprobar que se hayan establecido controles adecuados y que estos funcionen correctamente
  4. revisar toda la documentación necesaria.
  5. Para que el LSO a tiempo parcial sea eficaz, la dirección debe mostrarse comprensiva y concederle tiempo para realizar su trabajo.

Formación en seguridad láser

Existen dos tipos de formación en seguridad láser. Desde el punto de vista normativo y de las normas técnicas, todos los usuarios de láseres de Clase 3B o Clase 4, así como aquellas personas que puedan estar expuestas a riesgos, deben recibir una formación básica de sensibilización. Sin embargo, la duración y la calidad de este tipo de formación varían considerablemente. Para que las sesiones formativas sean eficaces, deben adaptarse específicamente al uso de los láseres en cada instalación.
La segunda formación en seguridad láser, y la más importante, es la formación práctica en el puesto de trabajo (OJT) o la instrucción. La formación OJT no debe tener una duración predeterminada, pero puede reforzarse mediante una formación continua. Todo el mundo debe conocer los sistemas láser que va a utilizar y las medidas de seguridad específicas de cada lugar de trabajo. Documentar la formación con las firmas de los formadores y los alumnos protege a la instalación y permite que todos se tomen la formación en serio.

Evaluar, analizar y mitigar los riesgos.

Desde el punto de vista del departamento de seguridad láser, es posible prevenir todos los accidentes. Sin embargo, el usuario no puede eliminar todos los riesgos. La tarea del responsable de seguridad láser (LSO) consiste en encontrar un equilibrio entre estos dos conceptos. En la industria, la seguridad láser casi siempre se integra en el diseño del producto. En medicina, por el contrario, la seguridad láser depende del sistema de gestión de existencias. En el ámbito de la fabricación, la seguridad láser se sitúa en algún punto intermedio entre estos dos polos. En entornos como los laboratorios, todo es posible. Dado que la manipulación del haz es una actividad rutinaria, y no algo excepcional, es por ello que las cámaras de contención del haz, la detección del haz, los bloqueadores de haz, las protecciones perimetrales, las buenas prácticas de trabajo y las gafas protectoras son tan importantes para reducir el riesgo.
Además, los usuarios deben seguir los protocolos adecuados de seguridad en el uso de láseres. Cuando alguien se asoma por debajo de las gafas y no pasa nada, eso no hace más que reforzar esta mala práctica. Cualquiera que observe este comportamiento debe decir algo. Por otro lado, los responsables de seguridad láser (LSO) deben recordar que unos controles demasiado estrictos llevarán a los usuarios a buscar soluciones alternativas. Es importante encontrar un equilibrio entre la seguridad y el riesgo. “Seguridad a través de la cooperación” debe ser el lema.
Aunque las gafas de seguridad láser deberían ser la última línea de defensa, son la primera que nos viene a la mente. Sin embargo, a medida que aumenta la potencia de salida y los sistemas tienen la capacidad de generar una amplia gama de longitudes de onda, resulta cada vez más complicado encontrar gafas adecuadas. En el caso de algunos sistemas, la reducción de la visibilidad que provocan las gafas protectoras hace que el sistema resulte prácticamente inutilizable. La comodidad de la montura también puede suponer un problema, incluyendo el peso, las limitaciones de la visión periférica y la facilidad de uso en entornos de sala limpia. La mejor solución serán unas gafas con paneles opacos y cámaras similares a las de los smartphones que puedan mostrar el campo de visión directamente en la retina o en una pantalla plana. Si se requieren gafas con una densidad óptica (DO) de 7 o superior, se deberían sustituir por sistemas de visualización a distancia o soportes motorizados.

Acceso controlado

Todas las normas de seguridad sobre láseres (de EE. UU. o de la IEC) exigen un control de acceso para evitar daños al personal no autorizado. El control de acceso puede cumplir con una de las normas de seguridad sobre láseres de varias maneras.

  1. El láser bloqueará el haz mediante un deflector o reducirá su potencia hasta un nivel seguro.
  2. Un sistema de bloqueo a prueba de manipulaciones. En este caso, los usuarios autorizados suelen disponer de una tarjeta magnética, un teclado numérico, una contraseña o algún otro método que les permita acceder sin interrumpir el funcionamiento del sistema láser.
  3. La última opción, y la más extendida, para el control de acceso es un método de gestión. Estos sistemas también pueden vincularse a una base de datos de formación, de modo que solo se concedan permisos a quienes hayan recibido la formación más actualizada. Sin embargo, este sistema de seguridad láser resulta costoso.

Colocar señales de advertencia

El objetivo de colocar señales de advertencia es marcar el límite entre las zonas seguras y las que no lo son. Estas señales deben informar a las personas de los peligros a los que pueden enfrentarse en el futuro, entre ellos la sobredosis y la longitud de onda.
Hay dos opciones para conectarse a la red eléctrica: conectarse a una persiana o disponer de un letrero multiestado. La integración de una pantalla plana en el sistema de enclavamiento muestra el estado del láser y la posición activa de la sala. Otra opción es un iluminador de desplazamiento, en el que los mensajes se desplazan por la superficie del letrero o este parpadea. Su actividad aumenta las posibilidades de llamar la atención y de que se lea.

Rellena toda la documentación

Todo programa de seguridad con láser requiere cierto nivel de trámites administrativos. La sección «Seguridad con láser» del Manual de Medio Ambiente, Salud y Seguridad describe los elementos de un programa de seguridad con láser y los formularios necesarios. Entre ellos se incluyen:

  1. Procedimientos operativos estándar (SOP): Los procedimientos operativos estándar (SOP) forman parte de la normativa sobre láseres desde hace muchos años. Hoy en día, los SOP pueden adoptar diversas formas, desde los SOP tradicionales que describen los riesgos (incluidos los no relacionados con el haz) y las medidas de mitigación, hasta los documentos de análisis de riesgos.
  2. Documentación sobre formación: La formación requiere registros de formación
    Auditorías: Las normas sobre láser también exigen la realización de auditorías periódicas para determinar si se están aplicando los controles y si estos siguen siendo eficaces.
    Otros: registros de pruebas de interbloqueo, registros de reciclaje, firmas de los usuarios en los procedimientos operativos estándar (SOP), etc. La lista se amplía a medida que se van ajustando los elementos del programa.

Eliminar la vigilancia médica

El examen oftalmológico de referencia lleva mucho tiempo siendo un elemento fundamental del programa de seguridad láser. Sin embargo, este examen solo es obligatorio cuando se sospecha que se ha producido una lesión. No obstante, no se ha demostrado la utilidad del examen de referencia, por lo que los organismos de normalización lo han descartado. Algunas empresas han eliminado el examen de referencia, mientras que otras lo han mantenido, creyendo erróneamente que ofrece cierta protección frente a la responsabilidad civil o por temor a que su eliminación se interprete como una menor compromiso con la seguridad.

En resumen

¿Es posible garantizar la seguridad láser en el entorno competitivo y en constante cambio de hoy en día? La respuesta es sí, pero requiere esfuerzo, recursos, tiempo y la voluntad de hacerlo realidad. La seguridad láser no puede determinarse únicamente por la expectativa de realizar el trabajo. Los usuarios deben ver las ventajas que les reporta. En última instancia, toda la seguridad con el láser depende de las acciones del usuario u operador.